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La sede

 

La sede

Las relaciones diplomáticas y consulares entre la República Oriental del Uruguay e Italia se remontan a la época precedente a la Unidad. Ya en el 1834 el Reino de Cerdeña había acreditado un Agente consular en Montevideo y, poco después, otros Estados de la Península (Gran Ducado de Toscana y Estado Pontificio) siguieron su ejemplo. Como Jefes de Legación de Italia en Montevideo se alternaron, después de 1861, Ministros residentes y Ministros plenipotenciarios con sede en Buenos Aires hasta que, a partir de los primeros años del ‘900, fueron enviados Ministros acreditados únicamente en el Gobierno de Uruguay.
El 31 de enero de 1942, como consecuencia de la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro, el Uruguay el Uruguay rompe relaciones diplomáticas con Italia: estás fueron retomadas en abril de 1946 y nueve años después la Legación fue elevada al rango de Embajada.

Desde el 1926, la Residencia de los Jefes de Misión en Montevideo es un amplio edificio de tres plantas con un jardín anexo, situado en la Calle Ellauri 991, en la zona residencial de Pocitos. La casa, de estilo francés, fue edificada en el año 1910 por iniciativa de don Pedro C. Towers, acaudalado hombre de negocios de origen británico. Sucesivamente fue vendida a un ciudadano brasileño y finalmente, en 1926, al Estado italiano por la suma de 120.000 pesos oro.
Contenida/Circundada por edificios de varios estilos y construida sobre un terreno de forma irregular, la Residencia se caracteriza por el oscuro techo en pizarra. El gran jardín, en el cual se encuentran un campo de tenis y una piscina, se extiende hacia el norte hasta la calle José Benito Lamas.
En el 1993, con decreto de la Intendencia de Montevideo, el inmueble ha sido declarado “Bien de Interés Municipal” por su especial calidad arquitectónica, paisajística y urbana”. Y es propiamente para devolver el esplendor original a un edificio de indudable belleza y de notable valor para esta capital que, en el 2004, el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano ha financiado intensos trabajos de reestructuración y sistematización.
La decisión ha sido también motivada por la exigencia de dar una justa imagen a la Representación Diplomática de un País, como Italia, históricamente sensible al arte y, en general, a todas las más diversas expresiones culturales. El resultado es ahora un ulterior testimonio del gusto artístico italiano que, durante el siglo pasado, ha dejado innumerables y significativos trazos en la arquitectura y en la cultura uruguaya y, en particular, de Montevideo.
También el interior del edificio ha sido objeto de reestructuración. Particular atención ha sido dada a la decoración, a fin de armonizar los muebles y las obras de arte provenientes de Italia con los objetos de arte y de la cultura local, creando una atmósfera cálida y acogedora.

La Cancillería diplomática, precedentemente ubicada en el centro de la capital, fue trasferida en los años Sesenta a una construcción contigua a la Residencia, teniendo como núcleo original la antigua caballeriza. También estos edificios secundarios han sido recientemente objeto de una intensa obra de reestructuración, modernización y ampliación.

En el año 2015, se ha transferido también la Cancillería Consular


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